Bienvenido, Mr. Chance

  • Autor de la entrada:
  • Categoría de la entrada:Películas

¿Cómo he llegado a «Bienvenido, Mr. Chance? Mariño. Me dice que podíamos llevar esta película al siguientes Onditas y me pasa el siguiente enlace. No me gustan los argumentos de autoridad pero invocar al maestro Alberto Benegas Lynch son palabras mayores, su post claro que me llama. Y sigo indagando. Me voy a imdb y es un 8 prometedor. Además aparece un elenco con varios grandes actores como Jack Warden o Shirley MacLaine y un gigante sobre todos ellos, Peter Sellers. ¡Hay que verla! Y pruebas el trailer y ya suena en tu cabeza «I’m the gardener» y ese homenaje a 2001 que te hace pedir más.

¿De qué va la historia? Mr. Chance es un hombre ya maduro que vive en su casa viendo la tele y cuidando el jardín. No necesitamos saber más salvo que el Señor Mayor acaba de fallecer y que la criada ha decidido abandonar su trabajo que incluye los muy necesarios cuidados al Sr. Chance. Llegan los abogados a ejecutar el testamento y el Sr. Chance debe salir de la casa. Deberá conocer por primera vez el mundo que sólo ha visto en la televisión. Y lo hará con una sensacional mezcla de azar, genialidad y franca simpleza. Saldrá adelante hasta conquistar a la sociedad americana.

La actuación de Peter Sellers me parece magistral. El personaje resulta creíble gracias a su trabajo. Es una película que hay que ver en versión original para disfrutarla al ver como se expresa el actor con las palabras, gestos y sus movimientos que le permiten dar vida y hacer creíble a su personaje (además habla pausado, vale para entrenar el sufrido oído español ante la vocalización inglesa).

Hay un tono amargo existencialista. Los dos personajes que más influyen en Mr. Chance son ancianos moribundos y el protagonista nos sorprende con su estoica aceptación de la muerte. Es curioso también la desinhibida y natural forma en la que aparece el sexo pese a la evidente ineptitud del personaje principal. Esta película se puede añadir a un género que denomino «cine decadente de los 70». Hollywood recogió en algunas películas ese tono de crisis tanto económica como de valores que vivia la sociedad useña tras la debacle de Vietnam y las Crisis del Petróleo. Me gusta ver estas películas porque pienso que se aproximan más que otras a nuestro futuro inminente.

¿Y por qué a unos enfermos liberalios les puede atraer todavía más esta película que puede estar relacionada con «Forastero en Tierra Extraña» (Heinlein) y la mucha menos interesante y edulcorada «Forrest Gump»? Pues poco más que añadir sobre lo que dice el maestro Benegas Lynch «Se trata de la fascinación que produce el lenguaje sibilino». Nuestras mejores mentes, esas que nos dicen que deben decidir por nosotros y por nuestro bien y que lo hacen mejor que nosotros son capaces de quedarse prendadas por alguien que simplemente dice muy despacio que en invierno pasa esto y en primavera pasa esto otro. ¿Suena exagerado? No, realmente tenemos ejemplos documentados. Por ejemplo, recientemente diferentes imbéciles occidentales aprovecharon el turismo a Chile para quedarse prendados ante la pachamama. Esperemos que por lo menos lo que consumieron fuera de buena calidad y les proporcionara unos buenos y relajados momentos.

Cuidado que también tenemos que llamar la atención a las masas de individuos. Ven a alguien en la tele, bien vestido, maquillado, iluminado, … con un presentador que pone cara de interés y de admiración y surge la magia. La magia que hace que un jardinero pueda andar sobre las aguas.

¡Hay que verla liberalios! Es un buen vino que exige atención y tiempo para disfrutar en el paladar todos los detalles y buena banda sonora que se acopla como un guante a los diálogos. La tenéis en alquiler en diferentes plataformas como Amazon.

Para acabar, la película es una adaptación muy fidedigna de una novela de Jerzy Kosinski. Un genial polaco que escapó del comunismo para brillar en los Estados Unidos con varias novelas y por supuesto alertar de los peligros de la ideología criminal que se había apoderado de su país. Habrá que leerle algo para volver a traerlo por aquí.