Déjame Hablar 3×17

Los chicos de Escuela de Serpientes no fallan a su cita semanal con el repaso de actualidad en clave libertaria. Este es el único podcast sin impuestos que encontrarás por estos lares de la casa de Mario. Esta semana la tripulación estaba al completo así que empezaron con una reflexión sobre si bajar impuestos está bien o está mal.

En su aportación semanal Matías no puede dejar de agradecer a Pedro Sánchez todos los chistes que se han realizado gracias a la gran frase de «descontando la inflación la electricidad apenas ha subido». También nos recomienda la serie de TV que Telecinco emite de un cómico que hacía humor y acabó convirtiéndose en un gran presidente. Hablamos del ucraniano Volodímir Zelenski y la serie «Servidor del Pueblo». Es bastante mejor lo del ucraniano que lo del español que de supuesto gran líder y presidente parece que se quiereconvertir en un gran actor cómico para nuestra desgracia. Matías también nos avisa de que instalar gas natural en el coche puede ser un truco para pasear por Madrid Central.

La segunda parte está dedicada a las mascarillas y el fin de la obligatoriedad a llevarlas en interior salvo en algunas excepciones como centros sociales, sanitarios, farmacias… Señalan lo absurdo de algunas normas que o no se cumplian o de poco servían. La clave la aporta el texto de Jano García que lee Mario: la cuestión es que cada uno ha de hacerse responsable de su propia seguridad y no en seguir las órdenes del imperator más cercano en un sentido o en otro. Mario también hace bien en recordar que las normas que pone el propietario son de obligado cumplimiento cuando entras en casa ajena. Alberto también explica que la obligatoriedad que hacen las empresas con sus trabajadores puede ser inútil o injusta pero comparable a otras normas establecidas para crear una sensación de seguridad que aprecien los clientes. A mi cabeza se viene que hay restaurantes donde los camareros llevan guantes blancos y que desde luego no creo que aporten ni comodidad ni seguridad real a los clientes, pero se hace y hay gente que paga por ello.

Como «persona vulnerable» permitirme añadir que me parece absurdo que esto genere polémica. La regulación en mi opinión, nunca ha dado seguridad alguna. Nadie verifica la integridad de las mascarillas que se usan. Es más, creo que es contraproducente pues estas normas de «seguridad colectiva» crean una sensación de falsa seguridad porque la persona que está enfrente a ti puede llevar una mascarilla usadísima que ya no filtra nada. Es la misma razón que hacia estúpido aquello de impulsar las mascarillas quirúrgicas porque eran «solidarias». Ningún experto en seguridad va a entregar su seguridad a una tercera parte que no puede controlar y que no tiene incentivos en mantenerla. Por la misma razón una persona vulnerable tiene que usar sus mascarillas FFP2 (las fiables) y tomar otros controles (evitar aglomeraciones, …). Pedir normas de imposible cumplimiento real no vale para nada. A mi lo que me preocupa es la educación de la sociedad. Hay que respetar ambas posturas, el que quiera poner mascarilla que se la ponga y el que no pues que no se la ponga. En ningún caso debe haber presión hacia el individuo por la decisión que éste tome. Eso sí, Mario, cosa distinta es la del empleado. Lo siento, tu empresa pone las normas y si no te gusta les dices que o las cambian o te vas. Lo mismo aplica si vas a una casa ajena, el dueño de la casa manda. Y si alguien me pregunta sobre que estoy haciendo ahora diré que estoy «flexibilizando controles» pero si estoy en un interior con una indeterminada gente me pongo mascarilla. Si estoy en una cafetería ya ni entro con ella porque me parece ridículo hacer «protección durante el pasillo» pero «exponerse durante la consumición». Y sí, aún hago una vida social muy reducida.

Los chicos además hicieron repaso de las corruptelas o posibles corruptelas relacionadas con compras de material sanitario durante la pandemia. Obviamente les llama la atención que los medios de comunicación mayoritarios sólo hagan caso de los casos relacionados con gobiernos de derecha y nada de los de izquierda. «Déjame Hablar» por supuesto que hace un recomendable repaso a izquierdas y derechas de la situación real para disgusto de los medios de deformación vigentes.

Como siempre, existe una tercera parte para los que colaboramos con estos chicos con una módica aportación mensual. Mario ha aprendido que debe hacer capturas de pantalla de tweets porque pueden desaparecer; sobre todo si hablan sobre transexuales y no siguen las políticas de lo políticamente correcto que atropellan a algunos en esa plaza pública que es Twitter. Alberto completa el extrapatronum hablando sobre las injustas valoraciones que Hacienda realiza sobre inmuebles para elevar la recaudación y que tienen muy poco que ver con la realidad en muchos casos. Sangrante el ejemplo que presenta donde Hacienda usa cantidades por encima del valor catastral y del propio precio fijado como vivienda protegida. Peor es que Hacienda hace «inversión de la carga de la prueba», imputa su valor, cobra y después es el imputado el que tiene que demostrar que el valor es injusto aún cuando es evidente que no es correcto.

Os recomiendo un episodio de Onditas donde tuvimos un testimonio de primera mano sobre estos abusos que comete Hacienda todos los días con personas de forma indiscriminada.

Puedes localizar a esta gente en su canal de telegram. El trio habitual lo forman:

  • Alberto (@mejornodigonah)
  • Santi (@multisanti)
  • Mario (@de_serpientes)